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Maltrato

Conoces a un hombre y te enamoras. Él, se deshace contigo, es cariñoso, atento y te compra regalos, sobre todos ramos de rosas que siempre llevan consigo una tarjeta pidiéndote perdón y prometiéndote que no sucederá más.

Le perdonas, ha sido solo un arrebato, la culpa después de todo ha sido tuya, porque le has sacado de sus casillas y el moratón con un poco de maquillaje se disimula. Te maquillas y sales a la calle, te encuentras con una conocida y cuando te dice que tienes mala cara y te pregunta que te ha pasado en la mejilla, le dices que ibas deprisa y te diste un golpe con la puerta.

Sales a la calle y te enfrentas a la vida todos los días como si no pasara nada, pero tus ojos dejan de estar vivos, solo reflejan amargura y tristeza. 

Cuando llegas a casa, procuras que todo esté perfecto, la casa en orden y la comida preparada y en la mesa. Cuando oyes el tintineo de sus llaves girando la cerradura, un escalofrío recorre todo tu cuerpo. Cierras los ojos y rezas para que hoy venga de buen humor. Os sentáis a comer y para su gusto, la comida está sosa. Tú le dices que no lo notas, que para ti está en su punto, pero que si quiere le acercas el salero. El levanta la cabeza, se te queda mirando fijamente y te pregunta si le estás replicando y le dices que no, que solo le das tu opinión. Se levanta de la mesa, va donde ti y te agarra de los pelos hasta levantarte de la silla. Te tira contra el suelo y empieza a pegarte patadas y a gritarte que nadie ha pedido tú opinión, que a nadie le interesa saber lo que opina una puta como tú.

Te proteges como puedes poniendo los brazos en la cara, mientras sientes como el hombre qué te prometió el cielo, te está matando poco a poco.  Después de un rato tirada en el suelo, te levantas como puedes y recoges la cocina.

Vas a tú cuarto y te vistes, pero esta vez cuando te miras en el espejo, algo se remueve en tú interior y decides no maquillarte porque por mucho maquillaje que lleves en la cara, tienes el alma destrozada y te has dado cuenta que necesitas ayuda.

Una vez, quisiste denunciarle, pero sus promesas, te hicieron dar marcha atrás. Estuvo sin ponerte la mano encima un par de semanas y en ese tiempo, pensaste que él había cambiado, pero la noche en la que ibais a cenar, a él le pareció que ibas vestida como una fulana y te obligó a cambiarte de ropa, viste claro que no iba a cambiar nunca.

Esta vez ibas a ser fuerte, ibas a ponerle fin a tantos años de insultos, patadas y vejaciones.

Fuiste a la comisaría más cercana y le denunciaste. Estuviste declarando algo más de dos horas, aunque a ti te pareció una eternidad. Automáticamente después de la denuncia, una pareja de la policía te acompañó a casa para que recogieras tus cosas y pasaras la noche en un lugar seguro. Antes de entrar tú en la casa, entra la pareja de policías y la registran para asegurarse que él no está esperándote y si está, le detienen automáticamente.

Tienes el juicio a la mañana siguiente, todo está sucediendo muy deprisa. Entras en el juzgado y al rato ves como llega él esposado. Al verle, te ha temblado todo el cuerpo y has roto a llorar, porque no sabes como va a terminar todo esto y estas muerta de miedo.

Primero declara él, en su declaración dice que él nunca te ha puesto la mano encima, que te torciste el pie al bajar las escaleras y te caíste por ellas, que él te recogió del suelo e intentó llevarte a urgencias para que te vieran pero que tú no quisiste. Que eres una mujer paranoica y depresiva, por eso le acusas de haberte pegado, pero que jamás te pondría un dedo encima.

Cuando declaras tú, cuentas entre lágrimas, nerviosa y muerta de miedo, lo sucedido. El juez te pregunta si esta es la primera vez que él te ha agredido y tú no aciertas a hablar, pero haces un movimiento negativo con la cabeza.

La sentencia es clara, tiene una orden de alejamiento y arresto domiciliario. La orden de alejamiento es de seis meses, durante ese tiempo, él no podrá acercarse a ti y si lo hace y lo denuncias, automáticamente le detienen, sólo tienes que llamar al U.P.A.P

Sigues con tú vida, la gente que te conoce y sabe lo que has hecho, te felicita por ser tan valiente. Toda tú familia y amigos te dicen que se sienten orgullosos de ti, pero lo que ellos no saben, es que por las noches no duermes porque cuando cierras los ojos él y sus golpes vienen a tu mente y es que él ha marcado tú vida para siempre.

Por Inma  (inma@fuxyz.com)

Foto Pascal Leurquin

 

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