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Enamoramiento
Cuando estamos enamorados, la razón desaparece
dejándonos guiar por un único sentimiento: el amor.
Pero ahora no voy hablar de lo bonito que es estar enamorada, ser
correspondida ni tener pareja, porque lo que abunda más que el amor es
el desengaño.
Estás enamorada y no ves más allá de tu mundo, una vida paralela que
creas para no sufrir. Te metes en una burbuja donde la realidad es una
farsa que te hace sonreír.
Nos enamoramos de alguien, y nada más verle, sin ni siquiera
conocerle, empezamos a crear esa burbuja. A esa burbuja hecha de
sueños la llamaremos ilusión.
La ilusión por la que todos los días te levantas y decides mirarte al
espejo y sonreír.
Esa ilusión, es el motor de tu vida, y por eso a veces nos da miedo
salir de la burbuja y enfrentarnos a la realidad.
Pero es imposible vivir para siempre en un mundo paralelo ¿Qué ocurre
cuando empezamos a ver la realidad?
Un día, se rompe tu burbuja, y te caes, te haces daño, mucho más daño
del que te podías haber hecho si hubieras vivido la realidad y no de
sueños.
Empiezas a ver las cosas como son y te niegas aceptar ese dolor, pero
esta ahí, y ya no tienes nada para taparte los ojos y vivir absorta en
tu mundo, no te queda otra salida que plantarle cara.
Del golpe, te ves sin fuerzas y sin ánimo, para conseguir olvidar lo
que un día soñaste tener. Y nadie ni nada te puede hacer entrar en
razón, sólo puedes tú, debes encontrarte contigo misma, y querer salir
de ahí.
Es muy complicado tener el pasado presente, no avanzamos y nos
condenamos a vivir atrapados en una cárcel denominada tiempo.
No puedes conformarte con vivir tus días bañados de dolor, ni si
quiera puedes permitirte borrar esa sonrisa que un día se reflejó en
el espejo.
Nadie, ni tú misma, tiene derecho a encadenarte al pasado.
¿Es justo condenarse a uno mismo a vivir en cadena perpetua?
Por Bárbara García
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