Inicio Editorial

Actualidad

Moda

Modelos

Diseñadores

 

Fotógrafos

 
   

Música

Cine

Arte

Bienestar

 

sexualidad Contacta

 

Enamoramiento

Cuando estamos enamorados, la razón desaparece dejándonos guiar por un único sentimiento: el amor.
Pero ahora no voy hablar de lo bonito que es estar enamorada, ser correspondida ni tener pareja, porque lo que abunda más que el amor es el desengaño.

Estás enamorada y no ves más allá de tu mundo, una vida paralela que creas para no sufrir. Te metes en una burbuja donde la realidad es una farsa que te hace sonreír.

Nos enamoramos de alguien, y nada más verle, sin ni siquiera conocerle, empezamos a crear esa burbuja. A esa burbuja hecha de sueños la llamaremos ilusión.
La ilusión por la que todos los días te levantas y decides mirarte al espejo y sonreír.
Esa ilusión, es el motor de tu vida, y por eso a veces nos da miedo salir de la burbuja y enfrentarnos a la realidad.

Pero es imposible vivir para siempre en un mundo paralelo ¿Qué ocurre cuando empezamos a ver la realidad?

Un día, se rompe tu burbuja, y te caes, te haces daño, mucho más daño del que te podías haber hecho si hubieras vivido la realidad y no de sueños.
Empiezas a ver las cosas como son y te niegas aceptar ese dolor, pero esta ahí, y ya no tienes nada para taparte los ojos y vivir absorta en tu mundo, no te queda otra salida que plantarle cara.
Del golpe, te ves sin fuerzas y sin ánimo, para conseguir olvidar lo que un día soñaste tener. Y nadie ni nada te puede hacer entrar en razón, sólo puedes tú, debes encontrarte contigo misma, y querer salir de ahí.
Es muy complicado tener el pasado presente, no avanzamos y nos condenamos a vivir atrapados en una cárcel denominada tiempo.
No puedes conformarte con vivir tus días bañados de dolor, ni si quiera puedes permitirte borrar esa sonrisa que un día se reflejó en el espejo.
Nadie, ni tú misma, tiene derecho a encadenarte al pasado.

¿Es justo condenarse a uno mismo a vivir en cadena perpetua?

Por Bárbara García

© Fuxyz.com

Reproducción prohibida