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El primer beso

¿Que es un beso? ¿A que sabe? ¿Te puedes enamorar con un beso? ¿Como se da? ¿Cuando se da? ¿Por qué se da? Cuando un chico te besa… ¿te tienes que casar con él? ¿Y si besa mal? Porque yo no quiero estar para siempre jamás con un chico que bese mal.

Todas estas preguntas e incluso creo que alguna más me hacía yo cuando era chiquita. Mi primer beso creo que me lo dio un niño de mi barrio cuando yo tenía cuatro años. Bueno, más que un beso, fue un roce de labios, pero claro, como yo por entonces era una princesita, pues me creí que ese beso era la puerta al amor eterno. ¡¡¡DIOS LO QUE HACE VER PELIS DE WALT DISNEY!!!  Perseguí tanto a ese pobre niño, que cuando me veía salía corriendo y gritando… ¡¡¡¡¡¡mamaaaaaaaaaaá!!!!!

Hay muchos tipos de besos y pasan como nosotros por etapas de nuestra vida.  Está el comúnmente llamado muack, muack, que es el que usamos cuando nos encontramos con un conocido y le damos dos besos en la mejilla, pero sobre todo se usa cuando somos adolescentes y nos encontramos con nuestros  amigos.

También está el beso de rigor, que es el que le damos a nuestra madre cada vez que la vemos, no es obligado, pero si cotidiano. La visita a nuestra madre, comienza siempre o casi siempre con un beso y un “hola mami”. Sobra decir, que cuando somos adolescentes, ese beso no existe.

Luego está el beso de agradecimiento. Este, es totalmente espontaneo, nos sale sin darnos cuenta, normalmente suele salir cuando te regalan algo que te hace mucha ilusión y estás tan entusiasmada que cuando te das cuenta, le has plantado un beso enorme a la persona que te ha hecho el regalo. Ese beso, si eres adolescente, de ser agradecido, pasa a ser eufórico y  suele ir acompañado de un gritito tipo… ¡¡¡AAAHHH!  Y un abrazo muy fuerte a tus amigas del alma que son las portadoras del presente.

Cuando tenemos cierta edad, empiezan a aparecer en nuestra vida besos interesantes. No quiero decir con esto que los anteriores no lo sean, pero les prestamos menor importancia.

Bien, os pongo en situación:

Sábado tarde- noche, tienes unos 17 años, estás en un pub con tus amigas bailando como una loca. De pronto se abre la puerta y aparece el chico que te gusta. Se te corta la respiración, empiezas a no llevar bien el ritmo de la música, total, estás hecha un flan.  Ese chico te gusta mucho, y cuando digo mucho es mucho y se te cuela en tus sueños todas las noches, sueñas que te besa.

Te estás poniendo tan nerviosa que tienes que ir al baño, no sabes bien a qué, pero si que para ir tienes que pasar por su lado. Te acercas a tú mejor amiga y la preguntas ¿estoy bien? Y ella te dice… “Jo, tía estás que te sales” y con su visto bueno te encaminas al lavabo. Pasas por delante de él y te le quedas mirando, te saluda con la cabeza y tú solo aciertas a sonreírle.  Entras el baño, te retocas el pelo y cuando vas a salir, justo en el pasillo te das con “tu chico” de morros que sin decirte ni media palabra, te coge de la mano, te lleva a la otra punta del pub,(tus amigas y sus amigos no pierden detalle) y te besa. Al principio, no sabes muy bien que hacer, pero cuando el separa sus labios de los tuyos, lo arrinconas y le das un beso que ni tu misma sabías que eras capaz de dar.

Ese beso, es en realidad TU PRIMER BESO y no es un beso de amor, pero si un beso de deseo, porque te morías por besarle y pensabas que nunca ibas a atreverte.

A ese beso, le siguen otros muchos, todos con adjetivos y nombres distintos. Besos largos y cortos, dulces y amargos, rápidos y lentos, buenos y malos. En fin, nos pasamos media vida buscando  un beso. Pero no uno cualquiera, buscamos ese beso que está destinado a cada persona. Porque aunque parezca mentira, hay un beso destinado a cada persona y cuando lo encuentras, lo sabes al instante.

¿Cómo lo sabemos? Con ese beso, nos tiemblan las piernas, estamos nerviosos igual que un niño pequeño el día de reyes abriendo regalos y tenemos “mariposas” en el estómago. Puede que halla sido un beso corto o pequeño, pero si es el beso que nos hace sonreír a todas horas, seguro que ese beso era el que estaba destinado para nosotros y ¿por qué no? Puede incluso ser el que nos abra las puertas al amor verdadero.

Por Inma (inma@fuxyz.com)

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