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Libertad Gómez Ibáñez

Cuando nos planteamos con Libertad escribir un articulo sobre su vida y su arte pensábamos hacer una entrevista pero rápidamente se revelaron mis limites en cuanto a su arte y pusimos en pies unas líneas generales, un hilo, y nos contó así su historia

Nací en la ciudad de Igualada en 1980. En el año 99 dejo el hogar materno y me voy a vivir poco más de un año a Almería y Granada, allí estudio Letras Puras dada la gran pasión por la poesía y en los largos paseos por la ciudad de Granada observo fascinada a los tallistas de la ornamentación religiosa de la ciudad.

   Por circunstancias personales vuelvo a mi pueblo natal, Santa Margarita de Montbui, donde durante un año dejo toda mi vida personal para atender y cuidar a mi padre. Tras la muerte de este, me planteo todo lo que había echo hasta entonces y decido valiente, hacer algo que guardaba como un imposible en esta vida.

  Me voy a ha vivir a Barcelona ciudad, donde empiezo ha estudiar Ebanistería Artística, es allí donde el recuerdo me transporta a mi infancia, cuando tallaba florecillas en un trozo de madera en el taller de mi padre (Mi padre había sido ebanista artesano). En este tiempo empiezo a tomar conciencia de todo lo que me aporta trabajar la madera. Con la ayuda y ánimo de los profesores, una vez finalizado el módulo, me matriculo en la Escuela Superior de Diseño y Arte LLotja, donde emprendo con gran entusiasmo el aprendizaje de la Talla en Madera y el descubrimiento del mundo de la  Escultura, en esos años observo como trabajar este material, crear y desarrollar ideas, se convierten en oxigeno imprescindible para hacer de mi vida una vida plena. Con estas herramientas, combato limitaciones personales, materializo sentimientos reprimidos, soluciono guerras internas, y voy eliminando con cada una de mis obras, pequeños o grandes traumas.

  En estos años de formación, trabajo de lo que haga falta, en la hostelería, de cocinera, limpiando wc’s etc. Lo que hiciese falta mientras ello me permitiese poder costearme los estudios y asistir a clases.

   Allí por el 2005, cansada de la ciudad cosmopolita, decido ir a vivir al campo, cerca del pueblo natal. Cambio en el sector laboral, empiezo a trabajar en un Taller de Carpintería, esto me ayuda en cuanto a técnica, y por supuesto me aporta muchos conocimientos los cuales  puedo trasladar al mundo de la escultura, empiezo a sentir seguridad y firmeza, realizo el primer proyecto de escultura monumental, voy perdiendo los miedos en el camino, viajo a Francia donde participo en un simposio de escultura, una cosa lleva a la otra y acabo haciendo cuatro obras de gran referente en mi vida tanto personal como artística. Después de eso solo puedo rendirme ante este mundo tan fascinante, dejo el trabajo, la casa etc. Continúo formándome académicamente. Me matriculo en Policromía y Dorado, en la misma escuela.

 En el presente vivo y trabajo en el taller desde donde te escribo, experimentando la austeridad, feliz de hacer lo que me gusta y consciente de las dificultades de vivir del arte. En los últimos meses me dedico plenamente a este proyecto de vida, empiezan a salir encargos, hago alguna exposición, algún mercado, etc.

  Pobre materialmente, inmensamente rica sentimentalmente, me siento libre luchando por lo que creo, me siento enormemente afortunada de los pequeños grandes tesoros que esta vida me ofrece, sería una enorme farsa no decir que en ocasiones este modo de vida se ve invadido por los temores, pero indistintamente de la dureza de la situación, cada día es un nuevo día, el sol se despereza cada mágica mañana y cuando me siento perdida o débil, me voy a mi particular tempo, a la montaña, allí descalzo mis pies, me regalo sentir lo que la tierra me revela, respiro la pureza del silencio, y, sin miedo a sentir, vuelvo al origen… cierro los ojos, agudizo mi tacto y abrazo con gran amor algún árbol, tras este ritual, lleno de esperanza mis ojos para volver al taller y seguir materializando sueños. Siento en mi interior que ese sueño cada día es más realidad, por ese mismo motivo, infundo fuerzas a mis actos, por duros que sean algunos momentos en este modo de vida. Ernesto Guevara de la Serna, El Che, en una de sus frases decía: “ Que la dureza de estos tiempos, no nos haga perder la ternura de nuestros corazones”, creo que es una buena frase para guardar en la memoria.

  Me siento muy vinculada a la naturaleza, para mi es mi gran Deidad, en ella encuentro la paz, la inspiración y el amor ilimitado, mi vida es mi obra y mi obra es el modo de mostrar a los ojos que deseen ver, lo que siento. Quizás sea simple, pero hace algún tiempo comprendí que en la simplicidad reside la esencia y llevarla con humildad es una buena tarea para el aprendizaje en la vida.

  En fin creo que más o menos las vivencias más relevantes de mi vida están reflejadas y como los acontecimientos que se suceden me han hecho como lo que ahora soy, te adjunto varias cosas para que puedas gozar de más información, y selecciones lo que consideres oportuno ya que confío en tú experiencia, tu eres el especialista en la materia. Creo que conociéndome un poco más te será más fácil, prefiero pecar de exceso que de defecto!

         Crear 

           Crear, tallar madera, materializar sentimientos, hacer escultura…

      Lucha constante contra uno mismo, a la vez satisfacción personal, sensación de libertad.

       Es un reto, no en la vida, si no en el modo de vivirla, de percibirla, de palparla.

      Es combatir a gubiazos los propios miedos, derribar las limitaciones que la carencia de reflexión y el olvido del alma nos evocan.

      Es volar sobre muros de temores y traumas teatrerizados. Respirar en el  origen del alma, en las infinitas llanuras de los sentimientos.

              Vomitar!!! Purificar el tacto, cerrar los ojos y soñar sin estar dormido, sin perder el tiempo.

        Desafiando el reloj, las normativas que rigen al ser humano 

        Olvidando todo, menos la luz que te une a tú igual, tú pieza, que es tuya   mientras la trabajas, ni antes ni después.

        Ese vínculo de energías compuestas de uno mismo y del todo, del mundo de los  vivos y de los muertos, incluso de los que están por nacer.

      Nada nos separa, nada nos une, estamos aquí, porque gozamos de la libertad de elegir. Elijo estar aquí, trabajándome a gubiazos y mostrar en silencio,  a los ojos que quieran ver, lo que soy, lo que escondo, lo que creo y en lo que creo.

Libertad

Libertad me autorizo a publicar un fragmento de un escrito que un buen y gran amigo suyo hizo de ella hace unos años, vista desde fuera. Lo considera como uno de los mayores regalos que le han hecho jamás: 

“ …Celebro tú nacimiento, cada día, con el sol que ardiente se levanta y tranquilo reposa.

Celebro tú vida que vive y da vida. Celebro tú risa y tú llanto, y la inmensa humildad de la que ambos brotan.

Celebro la calmada fuerza que infundes a tus actos. Tu habilidad para darle forma, para darle alma a la materia.

Celebro tu amor a la vida y a los otros. Lo que sientes por la naturaleza, por los animales, por las personas. Esa manera única de querer y de creer que tú eres, todo lo que enseñas y lo que aprendes, celebro en fin, tú existencia.

Y también celebro el haberte conocido, porque nunca he conocido a alguien como tú. Nunca nadie me ha hecho sentir el amor y la verdad tan próximos, tan cercanos que se confunden.

Tú guardas una sabiduría y una forma de amar que no dependen ni de mí ni del viento: simple y maravillosamente están en ti. Lo sé…

                                                     Por Cristóbal Lardón Fernández. 11/05/2005

 

 

Ver también:

Los cuatro elementos

 

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